
Las ludotecas son espacios de juego donde se encuentran los niños para soñar, imaginar y compartir. Normalmente en las zonas rurales de nuestro país, los niños no tienen acceso a juguetes, ni a espacios socialmente legítimos para encontrarse a jugar. Jugar es para muchos papás y mamás una pérdida de tiempo y un distractor del trabajo y los estudios escolares. Los papás y mamás han sufrido la misma suerte de niños y suelen repetir este patrón actitudinal en la crianza de sus propios hijos. Por otro lado, las familias no tienen dinero suficiente para los gastos y necesidades de los hijos. Muchas veces les alcanza la plata sólo para comer y algo de ropa, pero incluso los zapatos para los pequeños es un lujo. Por lo tanto, un juguete es la mayor parte de las veces, inaccesible. Los niños igual se las arreglan para jugar, y lo hacen con placer y diversión. Sin embargo, esa infancia con objetos pequeños que simulan la realidad, esa infancia con un mundo en miniatura a su entera disposición, no existe. Un lugar creado por los adultos con estos escenarios diseñados para ellos, con las proporciones y tamaños al alcance de su mano, no existe....Una ludoteca es un universo en miniatura para los niños del campo, un paraíso anhelado, y la vivencia de encontrar juguetes reunidos en un solo lugar a su espera y para darles vida tiene una valoración quizás diferente a la que le dan los niños de la ciudad, acostumbrados a contar con mil y un recursos para su diversión y aprendizaje.
Una ludoteca, entonces, es un lugar mágico, un lugar amado y querido, un lugar que siempre recordarán cuando sean adultos y tengan hijos. Y entonces seguramente los criarán con juego, alegría y mucho amor, lejos del castigo duro que quizás sufrieron. Un ludoteca es un paisaje diferente, alternativo al de la vida real, es el lugar para ser y estar de manera diferente al cotidiano...un lugar para trascender y soñar que las cosas pueden ser diferentes y a la medida de nuestros deseos. Más aún, mucho más aún si en este lugar hay alguien que los espera, un adulto acogedor que les garantiza un rato de juego en plena paz y de manera resguardada.